En Mediateca: Frágil equilibrio

Guillermo García López nos presenta este documental ganador de la trigésimo primera edición de los premios Goya (mejor documental 2016) como un experimento social en el que nos metemos en las pieles de diferentes personajes que tienen interacciones con entornos familiares. La transformación de dichos personajes irá cobrando forma conforme el barco zarpa rumbo hacia su puerto: concienciar al espectador de nuestra peor pesadilla antes que el cáncer y el cambio climático: la inhumana deshumanización del ser humano.

 

El inicio, nudo y desenlace de estas tristes historias son narrados por el ex presidente  uruguayo José Mújica. La vida de un okupa-desalojado que perdió a su mujer a causa de un cáncer, la constante batalla de un grupo de africanos a las puertas de las afiladas vallas de Melilla y la desconcertante vida de un hombre de negocios japonés serán nuestros ejemplos de desfragmentación social. Hablan de libertad, derechos y luchas interiores, todo en busca del mayor deseo inalcanzable del hombre: la felicidad. Alternando escenas de stress y paz, nos vemos sumidos en las frases de Mújica. Durante todo el entramado de paisajes y personajes nos lleva a la misma pregunta: ¿qué hace realmente feliz al hombre? El expresidente nos responde diciendo que “tenemos los conocimientos y tenemos los medios, pero no tenemos dirección”. Queda, por tanto, aquella reflexión al aire para cada uno de los espectadores.

 

“No sé qué hacer para conseguir equilibrio” -le dice un hombre de negocios japonés a otro hablando de su vida ajetreada. Nuestro equilibrio es tan frágil como nuestra sociedad, lo cual nos desvincula la mente de nuestro camino para conseguir nuestros objetivos; aunque ¿y si nuestros objetivos estuviesen equivocados? ¿y si sólo nos dedicásemos a hacer ruido para acallar nuestras voces? “Nos dedicamos a disputas inútiles y no a solucionar los problemas que tiene la humanidad”, nos recalca Mújica. Queda claro que necesitamos razonar como especie, ya que las cosas no cambian, sino que cambiamos nosotros, como dijo San Agustín Nos sumus tempora et quales sumus, talia sunt tempora, es decir, los tiempos somos nosotros y como somos nosotros, así son los tiempos.

 

Este documental nos incita a amar, a dejar de odiar (“el odio acaba destruyendo a la misma gente que lo practica”), a abrir nuestra mente, a razonar como especie y a reconocer que nuestra pequeña burbuja no es irrompible, ya que, al fin y al cabo, la vida es una causa en sí misma y es la causa de todas las causas.

 

Adrián Suárez

 

 

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