En Mediateca: Haydn, sinfonías de Londres

Pocos compositores superan en importancia histórica a Franz Joseph Haydn, quien, durante la segunda mitad del siglo XVIII, logró transformar por completo la música instrumental occidental. Durante sus últimos años, se convirtió en toda una celebridad y sus obras llegaban en forma impresa a todos los centros de cultura.

Sin embargo, muy pronto su figura quedó eclipsada por las de Mozart y Beethoven, que representaban mejor los ideales del romanticismo. No se discutía su decisivo papel en la evolución del arte musical, pero en los conciertos se interpretaba sólo un puñado de sus composiciones y con no demasiada frecuencia.

La situación cambió radicalmente durante la segunda mitad del siglo XX, gracias a la labor de algunos musicólogos, en particular el estadounidense Harold Robbins Landon, y la invención del fonógrafo, que facilitó enormemente la difusión de su legado.

Es habitual calificarlo como “padre de la sinfonía”, y en dicho ámbito nunca se eclipsó su fama, sobre todo gracias a sus doce últimas sinfonías, que compuso y estrenó en la capital británica tras ser contratado por el avispado empresario alemán Johann Peter Salomon.

En ellas resplandecen al máximo los rasgos de su estilo: admirable equilibrio y rigor en la construcción; pasmosa facilidad para modular, transformar y combinar el material, salpicada con un muy discreto pero formidable manejo del contrapunto; fértil inventiva para crear lo mismo elegantes melodías que chispeantes temas, a menudo inspirados en el folklore centroeuropeo; orquestación transparente y precisa, ajena a cualquier tipo de alarde y siempre al servicio de la sustancia musical.

En la fonoteca de la UN contamos con dos buenos registros de este portentoso ciclo. Fue Antal Dorati quien, con gran audacia, tesón y visión de futuro, convenció a DECCA para que corriese el riesgo de grabarlo en su integridad por vez primera, logrando reunir para la ocasión una orquesta formada por músicos húngaros en el exilio. Adam Fischer otro director magiar, repetiría la hazaña varias décadas después, también con artistas del país en que tantos veranos pasó Haydn. Lo hizo en el lugar donde buena parte de estas partituras se estrenaron o interpretaron en exclusiva durante años: al Palacio Esterhazy de Eisendstadt (Austria).

 

haydn

 

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