En Mediateca: Gabriel Fauré, Música de cámara

Tal vez quepa decir que este artista galo que no es tan valorado fuera de su país como sería justo, entre sus méritos está haber sido precursor del impresionismo. También el lograr destacar en múltiples géneros, aunque sus obras más conocidas sean el Requiem y algunas de sus melodies.

Recibió una sólida formación, pero no frecuentó el Conservatorio de París, sino la Escuela Niedermeyer, especializada en la música litúrgica. Como otros muchos colegas, comenzó ganándose la vida al servicio varias parroquias de la ciudad, al tiempo que probaba suerte como compositor. Luego, fueron sus canciones, muy populares en los salones aristocráticos, las que le hicieron cobrar fama.

No obstante, a pesar del éxito, nunca cayó en la autocomplacencia, y se mantuvo en continua evolución. El encanto melódico y la elegancia de trazo de sus primeras composiciones, solo en apariencia espontáneas, permanecieron intactos, pero con el tiempo su inspiración fue ganando en profundidad, y logró construir partituras de mayor empaque y duración.

Tanto por su belleza como por su número, destaca su producción camerística: dos cuartetos con piano, dos quintetos con el mismo instrumento, y un cuarteto de cuerda. Es muy llamativo que allí donde tantos habían naufragado, en particular fuera de Alemania, logró triunfar siguiendo un camino muy personal.

No hay en estas páginas grandes novedades ni audacias, ni en lo constructivo, ni en lo armónico. Sin embargo, son de una admirable naturalidad y los instrumentos tejen un denso y equilibrado entramado polifónico, lo que las dota de un cierto carácter sinfónico.

Con todo, acaso su rasgo más característico es la discreta emoción que transmiten, ese sutil romanticismo, un tanto retórico, tan del gusto de nuestros vecinos. La intensa y depurada expresividad del cuarteto de cuerda, escrito en plena vejez, es francamente difícil de olvidar.

En la fonoteca de la UN contamos con un notable registro de estas obras, debido a compatriotas del autor que las conocen y las aman. Destacados solistas como Jean-Philippe Collard, Agustin Dumay, Bruno Pasquier y Frédéric Lodeon, se ocupan de los cuartetos con piano. El Quatuor Parrenin, nos ofrece su visión de las restantes, auxiliado por el primero de los intérpretes citados, en el caso de los quintetos.

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